Movilidad social en perspectiva comparada entre Europa y América Latina 1

César Augusto Ricardi Morgavi
Doctorand en Sociologia a la Universitat de Barcelona (UB)

 

Aquest article presenta els resultats de la meva tesi doctoral centrada en l’anàlisi comparativa de la mobilitat social i educativa per a una selecció de països europeus (Espanya, Suècia, Regne Unit, i Alemanya) i llatinoamericans (Xile, Mèxic, i Uruguai). Els resultats principals que es presenten deriven de l’anàlisi de la mobilitat social absoluta intergeneracional amb base a matrius de transició i taxes totals i específiques de mobilitat total, mentre que l’anàlisi de la fluïdesa social o mobilitat relativa intergeneracional es basa en l’avaluació de models log -lineales.

Regímenes de bienestar y movilidad social comparada

En este artículo vamos a comparar las pautas de movilidad absoluta y relativa de México, Chile y Uruguay con respecto a España, Suecia, Reino Unido y Alemania. Los dos objetivos que nos planteamos son:

a) conocer la relación entre la movilidad social y los grados de industrialización entre sociedades de industrialización temprana (Reino Unido en Europa, Chile y Uruguay en América Latina), intermedia (Suecia y Alemania en Europa) y tardía (España en Europa y México en América Latina);

b) conocer qué tipo de relación existe entre los niveles de desigualdad y los niveles de gasto social asociados a los distintos regímenes de bienestar europeos como el mediterráneo español, socialdemócrata sueco, liberal británico y conservador alemán (Esping-Andersen, 1990, 1999; Moreno, 2012; Moreno et al., 2014) en contraste con los regímenes de bienestar universalista chileno y uruguayo y el régimen dual mexicano (Barba, 2003, 2015; Filgueira, 2013), teniendo en cuenta sus tres fases de desarrollo: “constitución”, “reformas neoliberales” y “giro a la izquierda”.

En nuestra comparación, adoptamos las precauciones de Barba (2004) en el sentido de no aplicar de forma mecánica la tipología europea de regímenes de bienestar en los países del Sur, dado que no son de extrapolación directa a la realidad de los países latinoamericanos. Sin tomar las debidas precauciones, ciertas tesis reduccionistas defienden que el régimen de bienestar representativo en América Latina es el régimen corporativo europeo con tendencia hacia el modelo residual-liberal anglosajón. Supone un reduccionismo que parte de tres premisas que pueden considerarse incorrectas, tal y como señala Barba (2004):

a) la comparabilidad automática sin tener en cuenta las singulares trayectorias institucionales y de modernización seguidas;

b) la creencia de que puede hablarse de la región como una reificación que presenta una realidad homogénea, como si de un todo se tratase que invisibiliza las diferencias entre países;

c) y el supuesto de que la aplicación de agendas de reforma social y económica afines a los distintos contextos latinoamericanos producen resultados análogos en todos ellos.

Por otro lado, la trayectoria histórica, económica y política seguida por los países latinoamericanos se caracteriza por una herencia de elevada desigualdad estructural. La región latinoamericana destaca por ser la más desigual del mundo (IADB, 1999; UN, 2005; Torche, 2007), siendo éste un fenómeno de larga data y profundas causas sociohistóricas cuyas bases se hallan en la marginación de la población autóctona de origen no europeo, la tardía evolución de la educación desde la época de la Colonia y la concentración de la propiedad de la tierra en la clase dominante (De Ferranti et al., 2004; Torche, 2007; Torche y Spilerman, 2008). Como señalan diferentes autores, los elevados niveles de desigualdad en América Latina impactan adversamente y son un lastre sobre los niveles de salud, inclusión social, crecimiento económico y cohesión social  (Neckerman y Torche, 2007; Graham y Felton 2006) que redundan en una comparabilidad desajustada en referencia a los patrones de desarrollo y bienestar alcanzados por las sociedades avanzadas del Norte.

Basándose en el trabajo de Hout y DiPrete (2006), y en su propuesta de analizar el rol que cumplen las denominadas “instancias mediadoras” que regulan la relación entre orígenes y destinos de clase, Solís (2014b: 343) subraya la relevancia de incursionar en agendas de investigación comparativa internacional que se encuentren centradas en las referidas instancias e integren al contexto latinoamericano. Entre las “instancias mediadoras” pensadas en clave regional latinoamericana, destaca el rol jugado por las instituciones de bienestar y las políticas sociales, las que, entiende Solís, “pueden regular de manera diferencial entre países los riesgos sociales y el acceso a oportunidades de vida, y por tanto probablemente son una fuente importante de variabilidad en los regímenes de movilidad social” (ibíd., p. 343).

Las fuentes de datos que han servido para el análisis de los casos europeos (España, Suecia, Reino Unido y Alemania) son la Encuesta Social Europea (ESE) y matrices procesables (statalinks) de la OCDE. Para los casos latinoamericanos se emplean fuentes que cuentan con las variables necesarias para poner a prueba las hipótesis de trabajo. Para el caso de Chile utilizo la Encuesta Nacional de Estratificación Social 2009 (ENES).  En el caso de Uruguay, utilizo la Encuesta de Movilidad Social 2010 relevada por el investigador Marcelo Boado. Para México empleo la Encuesta ESRU de Movilidad Social 2011 del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

El esquema de clases sociales aplicado para los casos europeos es el EGP5 de Erikson y Goldthorpe (1993).  Para los casos europeos se aplicó la adaptación de éste que elabora Ganzeboom, mientras que para los casos latinoamericanos se aplica la adaptación del esquema EGP realizada por Torche y Wormald (2004) en el caso chileno y mexicano. Para el caso uruguayo, se optó por aplicar el esquema EGP adaptado por Boado en el marco de la Encuesta de Movilidad Social en Uruguay.

Cuadro 1. Esquema de clases EGP5 empleado en el análisis

Clases no manuales I-III Empleados de cuello blanco
IVa+b Pequeña burguesía
Clase agraria IVc Propietarios agrarios
Clases obreras V+VI Obreros cualificados
VIIa  Obreros no cualificados

A continuación, presento los principales resultados hallados por lo que se refiere a cuatro dimensiones analizadas: a) el impacto de las trayectorias tardía y temprana de industrialización en la mayor o menor herencia y movilidad social; b) la asociación entre los niveles de igualdad social y el volumen de la movilidad social;  c) la relación entre movilidad social y niveles de gasto social en cada régimen de bienestar; d) la relación entre mayores niveles educativos y la mayor o menor fluidez social y e) el carácter constante o variable de la fluidez social a lo largo del tiempo.

 a) ¿La trayectoria de industrialización tardía perjudica o limita la movilidad social?

  • Es entre los países de industrialización temprana (europeos) en los que tiene lugar una mayor retención y herencia de posiciones en la clase superior de nuestro esquema (clase I-III), sugiriendo la existencia de barrerás más fuertes para movilidad que los registrados en los países de industrialización tardía (latinoamericanos).
  • Si se complementa el análisis de las tasas de movilidad social y los flujos de salida con los resultados obtenidos del modelo de esquinas quebradas de Hout, se observa que contrariamente a lo que afirmaba nuestra hipótesis inicial, es entre los casos de industrialización temprana (europeos) en los que, dado un mejor ajuste del modelo (Suecia, Reino Unido, y con reservas en Alemania), las barreras de movilidad desde y hacia la clase más aventajada son más fuertes que en los países de industrialización tardía (Chile y México, no así sin embargo Uruguay, país en el que el modelo sí ajusta).

b) ¿Mayores niveles de igualdad social se corresponden con mayores niveles de movilidad social?

  • Cuando se cotejan las variaciones en el patrón de fluidez social capturado por los coeficientes phi (φ), para los países en los que el modelo unidiff se ajusta, con los valores del coeficiente de Gini a través del tiempo, puede concluirse que la correspondencia que afirma la hipótesis (a mayores niveles de igualdad social corresponden mayores niveles de movilidad social) no se cumple.
  • Tras considerar las diferencias en los valores promedios del coeficiente de Gini para los distintos países, la correspondencia no se cumple con claridad en la región europea. El caso sueco, con el valor promedio de desigualdad más bajo de todos los casos analizados, registra un nivel de reproducción social más elevado que el de España y los países latinoamericanos e igual al del Reino Unido. El nivel promedio de desigualdad del caso británico es el más elevado para la región europea. Con valores promedios de desigualdad social más elevados que los casos europeos, Chile, Uruguay y México registran niveles de reproducción social más reducidos que estos últimos.
  • Cuando se introduce la dimensión temporal y se cotejan las variaciones intercohortes de la movilidad social con la evolución de los coeficientes de Gini, la correspondencia sigue sin estar clara. Por ello, puede decirse que ésta no se cumple cuando se considera la evolución a través del tiempo de ambos factores (desigualdad social y niveles de movilidad social). En los países latinoamericanos la correspondencia no se torna más nítida de lo que se observa para los casos europeos.

c) ¿Más nivel de gasto de social se asocia con mayor movilidad social?

  • Cuando se examinan los valores promedio de gasto social para cada uno de los regímenes de bienestar, la correspondencia resulta clara en los regímenes socialdemócrata (Suecia) anglosajón (Reino Unido) y conservador (Alemania), advirtiéndose que a mayor gasto público, mayor niveles de movilidad de clase social. El régimen mediterráneo (España) constituye un outlier entre los europeos: bajo nivel de gasto social acompañado de un alto nivel de movilidad de clase social.
  • Entre los regímenes latinoamericanos universalista (Chile y Uruguay) y dual (México) la correspondencia de mayores niveles de gasto social con mayores niveles de movilidad de clase social, no se cumple. Los regímenes universalistas registran cuotas mayores de inversión en gasto social al tiempo que muestran niveles de movilidad social más bajos que el régimen dual mexicano.
  • Cuando el cotejo se efectúa considerando mayores niveles de gasto social a través del tiempo que se acompasan con reducciones de los niveles de reproducción de clase social y viceversa, parece no ajustarse. En los regímenes de bienestar europeos mediterráneo (España), socialdemócrata (Suecia), anglosajón (Reino Unido), y conservador (Alemania), aumentos del gasto social entre los puntos temporales 1990 y 2005 no suponen un mejoramiento en los niveles de movilidad social, de hecho ésta disminuye para todo el clúster entre la cohorte intermedia y joven.
  • En el caso de los regímenes latinoamericanos, tiene lugar una correspondencia entre cuotas de gasto social y niveles de movilidad social que se diferencia de la observada en los regímenes europeos. En el régimen universalista chileno, decrecimientos paulatinos del nivel de gasto social se acompañan de niveles relativamente constantes (las variaciones son pequeñas) de movilidad social, mientras que en el régimen universalista uruguayo incrementos graduales del gasto social no son acompañados de aumentos graduales en la movilidad social, sino por decrecimientos de esta última. Mientras que en el caso del régimen dual mexicano, decrecimientos graduales del gasto social no suponen un empeoramiento de los niveles de movilidad social sino más bien lo opuesto, exhibiendo mejoras progresivas de los mismos.
  • Si se consideran en el cotejo, para los casos en los que el modelo unidiff mostró ajuste, los cambios temporales en el patrón de fluidez social y del gasto social, los incrementos graduales de gasto social se acompañan de incrementos de la fluidez social. Especialmente, para los casos de España y Reino Unido y, en menor medida, del caso socialdemócrata de Socia y universalista de Uruguay.

d) ¿Mayores niveles de educación hacen aumentar la fluidez social?

  • La hipótesis que con fuerzas laborales mejor educadas se debilita la influencia de los orígenes sociales en los destinos de clase, no se cumple en todos los casos. Países como España y Suecia, con los niveles más elevados de educación de su fuerza laboral en términos de logro educacional de nivel ISCED 5-6 muestran los niveles de asociación más débiles entre origen y destinos de clase para el conjunto de países europeos. Sin embargo, países como Reino Unido, posicionado en el segundo escalón de fuerza laboral más educada que logra el nivel ISCED 5-6, exhibe una asociación entre orígenes y destinos de clase semejante a la observada en Suecia. Asimismo, posicionada junto a Reino Unido en cuanto a nivel de educación de la fuerza laboral que alcanza el nivel ISCED 5-6, Alemania muestra una asociación entre orígenes y destinos de clase más fuerte que el resto de los países tanto europeos como latinoamericanos.
  • Entre los casos latinoamericanos, ubicados en el tercer escalón de fuerza laboral más educada que alcanza el nivel educativo ISCED 5-6, se advierte que en México, con el mayor porcentaje de fuerza laboral que alcanza el referido nivel, la asociación entre orígenes y destinos de clase es más baja que en Chile y Uruguay, e incluso respecto al conjunto de los europeos (España, Suecia, Reino Unido y Alemania).
  • Con relación a la hipótesis que sostiene que a mayores niveles de gasto social y gasto social en educación, se asiste a mayores niveles de movilidad social se observa que cuando se cotejan los valores promedios de gasto social en educación y los niveles de movilidad social para cada uno de los países europeos, la correspondencia que afirma la hipótesis no se cumple. Suecia, con un gasto social en educación promedio que es el más elevado de entre los europeos, registra junto a Alemania —cuyo gasto social en educación promedio es el tercero más alto entre los europeos— el segundo nivel de movilidad social más alto en la región, mientras que el caso español, cuyo nivel de gasto social en educación promedio es el más reducido entre los casos del continente europeo, presenta el nivel de movilidad social más elevado entre los europeos.
  • Cuando se comparan los casos de la región europea de más alto nivel promedio de gasto social en educación, con los de la región latinoamericana de más bajo nivel promedio de gasto social en educación, la correspondencia tampoco se cumple, a saber, los latinoamericanos registran niveles de movilidad social observada superiores a los de los europeos.
  • Cuando la comparación coteja el gasto social en educación promedio con los niveles de movilidad en el conjunto de casos latinoamericanos, la correspondencia que afirma la hipótesis parece ajustarse. México, con el mayor gasto en educación promedio, registra el mayor nivel de movilidad social, seguido de Chile, que registra los segundos niveles más elevados de gasto social en educación promedio y movilidad social, al tiempo que el caso uruguayo que registra los más bajos niveles de gasto social en educación promedio y movilidad social.

e) El carácter constante o variable de la fluidez social a lo largo del tiempo.

  • En el cluster de países europeos (España, Suecia, Reino Unido y Alemania) así como el cluster de países latinoamericanos (Chile, México y Uruguay), el patrón de fluidez social es constante a través de las cohortes de edad (antigua, intermedia y joven) y el modelo de fluidez social constante CnSF ajusta para todos ellos.
  • No obstante, en España y Reino Unido se registra una fluidez creciente cuanto más joven es la cohorte, sustentándose nuestra hipótesis inicial. En Suecia y Uruguay, la hipótesis encuentra sustento empírico al evidenciarse un aumento de la fluidez social en la cohorte de nacimiento joven respecto a la cohorte de edad antigua aunque inferior al observado en la cohorte de nacimiento intermedia.
  • En Alemania, Chile y México, se advierte el ajuste del modelo CnSF pero no así el ajuste del modelo unidiff, por lo que se podría concluir que la explicación del cambio temporal de la fluidez social al interior de la estabilidad de su patrón, es más compleja que la de un simple aumento o descenso de las probabilidades (odds ratios) de que se produzca movilidad social relativa (Breen y Luijkx, 2004: 53).

En conclusión, la influencia de los regímenes de bienestar en la movilidad social queda clara tanto por lo que respecta al carácter constitutivo que juegan en configurar los sistemas nacionales de estratificación social (Esping-Andersen, 1990) como en los mecanismos de intervención correctiva que se activan sobre la desigualdad de resultados y la forma en que ésta se acaba traduciendo en desigualdad de oportunidades para la movilidad social (Hout, 2004; Korpi, 2003; Fischer et al., 1996). Beller y Hout (2006) demuestran que las diferencias internacionales en términos de regímenes de bienestar y acceso a la educación superior se corresponden con diferencias internacionales en la fuerza de la asociación entre orígenes (educativos y de clase) y destinos (educativos y de clase). No obstante, para estos autores, el vínculo entre regímenes de bienestar y regímenes de movilidad debe analizarse más a fondo con investigaciones comparativas hasta encontrar relaciones causales claras.

Bibliografía

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